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Historia y más

1920 - 1947

RESIDENCIA REAL

A partir de 1918, Transilvania pasó a formar parte de la Gran Rumanía. El 1 de diciembre de 1920, los habitantes de Braşov, por decisión unánime del Ayuntamiento, presidido por el alcalde Karl Schnell, regalaron el castillo de Bran a la reina María de Rumanía, descrita como «una gran reina, que derramaba su bendición allá donde iba y conquistaba así, con un ímpetu irresistible, los corazones de todos los habitantes del país».


El castillo se convirtió en la residencia preferida de la reina María, quien lo restauró y lo reformó para que lo utilizaran los miembros de la familia real.

Regina María

La reina María de Rumanía fue una de las soberanas más queridas, famosa por su belleza y nobleza, pero también por la forma en que transformó el castillo de Bran en una residencia acogedora y moderna. Instaló agua corriente, electricidad, un ascensor e incluso un funicular, logrando combinar la arquitectura medieval con el confort moderno. Su imaginación se reflejó en los jardines, las colecciones de arte y la belleza del lugar, que se convirtió en una auténtica residencia real.

Lejos del lujo, la reina se mantuvo cerca del pueblo: apoyó a los pueblos de los alrededores de Bran, construyó hospitales y permaneció en el corazón de los rumanos como la «madre de la patria». Su testamento y la carta dirigida al pueblo, así como el deseo de que su corazón permaneciera en Stella Maris, ponen de manifiesto su profundo amor por Rumanía. María vivió intensamente y dejó un legado de belleza, fe y devoción.

PRINCESA ILEANA

La princesa Ileana, la hija más querida de la reina María, heredó la pasión de su madre por Bran y Balchik. Recibió el castillo de Bran por testamento y, durante la Segunda Guerra Mundial, fundó allí el hospital «Queen’s Heart», donde atendió a los heridos, siguiendo el ejemplo de su madre. La relación con Bran siguió siendo para ella un vínculo espiritual y una responsabilidad.

Tras la abdicación del rey Miguel en 1948, Ileana se vio obligada a exiliarse junto con su familia, dejando el castillo en manos del Estado rumano. Su regreso en 1990, ya como la madre Alexandra, fue un momento profundamente emotivo, aunque se encontró el hospital y la pequeña iglesia en ruinas. Hasta el final, Ileana mantuvo vivo el recuerdo de la reina María y el vínculo con Bran, el lugar que marcó su destino.

Te invitamos a descubrir la historia, los mitos, las intrigas y la magia de este maravilloso lugar. Esperamos que siempre lleves contigo ese espíritu que nos hace amar el castillo de Bran.